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Límites y normas ¿Qué son y para qué sirven?

Hoy os traigo un post para aquell@s peques más grandes de la casa, está orientado a mejorar el comportamiento y establecer un adecuado clima en el hogar mejorando la dinámica familiar. La edad de los 3 años es ideal para comenzar a establecer las primeras normas en casa.


Para un adecuado funcionamiento en el hogar es importante que existan los límites y las normas, ya que de forma natural, los niños pequeños llegan al mundo sin saber cómo actuar ni qué decir en función de la situación. Por este motivo es responsabilidad del adulto enseñarles estas normas a sus hijos.


¿Qué es un límite, cómo se aplica y para qué sirve?

Un límite es una herramienta muy valiosa para evitar que un comportamiento tenga una consecuencia negativa en la persona que lo lleva a cabo o bien en otras personas que puedan resultar afectadas. El límite se aplica en el momento en el que el comportamiento aparece, el objetivo es finalizar ese comportamiento al instante.



Veámoslo con un ejemplo: Juanito se acerca al mueble que está debajo del fregadero, lo abre e intenta coger una botella de productos de limpieza. En este momento, su papá se acerca, se agacha, le quita la botella de producto de limpieza de la mano y le dice “esto no”. Este ejemplo es muy frecuente, no importa cuántas veces ocurra, persistiremos en establecer este límite hasta que el pequeño niño aprenda que no puede acudir a curiosear con los productos de limpieza, ya que es algo muy peligroso. El límite debe aplicarse al momento de aparecer el comportamiento que no podemos permitir, por ejemplo cuando un hermano agrede a otro, cuando un hijo le pega a otra persona, cuando un niño le grita a mamá o a papá u otro cualquier comportamiento que no podemos permitir.


Para aplicar el límite debemos hacerlo de forma consistente, directa, clara y concisa, mirando a los ojos y evitando distractores. Esto no quiere decir que tengamos que gritar, perder los nervios o intentar dar miedo, nada que ver. El objetivo no es intimidar ni asustar, el objetivo es educar, por este motivo, la mejor manera de establecer un límite es haciéndolo desde el cariño pero también de forma consistente y clara. Un ejemplo de cómo aplicar un límite será el siguiente: El papá de Ana la sorprende dibujando con un lápiz en la pared, en ese momento el papá se acerca con serenidad, se agacha, le quita el lápiz y le mira a los ojos, cuando tiene su atención le dice: “Ana, no pintes en la pared”. Acto seguido le enseña a limpiar el lápiz de la pared y después le da un folio sobe el que dibujar en la mesa.


¿Qué es una norma, cómo se aplica y para qué sirve?

A diferencia de los límites, las normas están preestablecidas, se conocen de antemano y también se conocen las consecuencias si no se respeta la norma. Un ejemplo es una norma de tráfico: Si sabemos que existe un radar en una zona de 80 km/h y transitamos a 120 km/h, asumimos que recibiremos una multa ya que no estamos respetando la norma, sabemos la norma y también la consecuencia: la sanción económica.


¿Cómo podemos aplicar esto en casa? Algo que siempre aconsejo en el hogar son las normas. Ya que partimos de la base de que los niños llegan al mundo sin saber cómo funciona, necesitan explorar para aprender, nuestra responsabilidad como adultos es ayudarles a facilitarles ese aprendizaje. Las normas son una excelente herramienta para que los niños y niñas en casa aprendan a cómo deben comportarse y actuar, así como asumir la responsabilidad si no respetan alguna norma.




Para aplicar las normas en casa, lo más aconsejable es seguir los siguientes pasos:


1- Consenso de normas: Antes de explicar las normas a los peques de la casa es muy importante llegar a un consenso entre los adultos de la casa. Primero es necesario establecer un listado de normas que serán las que ayudarán a que el comportamiento de los/as peques sea adecuado y garantice un buen clima familiar.

Es muy importante tener en cuenta que la norma será el medio para conseguir que el comportamiento en casa sea adecuado, para ello deberemos tener en cuenta los refuerzos y los castigos. Los refuerzos son las consecuencias positivas que siguen a un comportamiento adecuado y los castigos son las consecuencias negativas que siguen a un comportamiento inadecuado. Para establecer las normas en base a este criterio, podéis seguir el siguiente cuadro a modo de ejemplo:



Como podemos ver, los refuerzos, son consecuencias positivas que siguen a las conductas adecuadas. Los refuerzos deben ser siempre premios en los que se compartan experiencias con en familia, ya que los premios físicos, como los juguetes o chuches no son tan efectivos como compartir atención, tiempo de juego y cariño de papá y mamá.


Cuando hablamos de castigos, siempre deben estar relacionados con la norma que se ha saltado, es decir, deben ser una consecuencia natural del comportamiento negativo. Por ejemplo: Juanito está jugando y pinta la pared con la pintura, deberá limpiar la pared y además como consecuencia no habrá tiempo para jugar con los cochecitos, porque ese tiempo lo ha empleado en limpiar la pared. De esta manera le estamos enseñando a Juanito que las consecuencias que reciba dependerán de él y de cómo se comporte.


2- Preparar cartulina: Una vez los adultos de casa estamos de acuerdo en las normas que vamos a establecer, ahora toca prepararlas y redactarlas. Para ello primero iremos a comprar una cartulina, del color que los peques quieran, deberán elegir el color que prefiera (una cartulina grande, mejor). Una vez en casa, podrán decorar la cartulina, hacer un marco en el que escribiremos las normas y poner la cartulina a su gusto.


3- Redactar normas: Una vez tengamos la cartulina decorada y preparada, sentaremos a los peques de casa y entre todos escribiremos las normas de casa. Muy importante, a la hora de escribir las normas de casa, también los peques deben participar, para ello, también dirán normas. Primero puede comenzar mamá, luego papá y después los peques, de esta forma todos estableceremos normas de forma consensuada. También escribiremos lo que se obtiene y lo que se pierde, es decir, el refuerzo y el castigo de respetar la norma o no.


4- Aplicar normas: Una vez redactadas las normas colgaremos la cartulina en un lugar visible pero que no sea fácilmente accesible, para evitar que se deteriore o que algún peque quite las normas en un posible episodio de rebeldía. En la pared, en una zona alta del salón puede ser un buen lugar. Las normas afectan a todos los componentes de la familia, si papá no ayuda a poner la mesa deberá ayudar a recogerla y luego no podrá jugar con los demás porque está dedicando tiempo a recoger, por ejemplo.


5- Resumen semanal: Si las normas se han respetado en la mayoría, al final de la semana podemos hacer un resumen entre todos y hacer algo especial por lo bien que nos hemos portado todos en casa. Un ejemplo es cocinar entre todos una pizza, ir a hacer senderismo o un sitio nuevo, jugar en el parque o bien algo diferente que a los peques se les apetezca mucho, ¡Se trata de premiarles por lo bien que se han portado!



Os animo a que establezcáis los límites y las normas como una dinámica familiar, ya que son unas excelentes herramientas para garantizar una dinámica familiar adecuada y ayuda a que los peques en casa sepan cómo actuar, así como a regular su comportamiento de forma responsable.


Y tu, ¿Qué normas necesitas aplicar en casa con tus peques?


alfonsoespejo.com




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