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Mejora el cerebro de tu hijo/a con Serotonina desde hoy.

El cerebro, ese órgano tan complejo compuesto por millones de neuronas que hacen posible todos y cada uno de los procesos cognitivos, fisiológicos, emocionales, conductuales y sociales que el ser humano es capaz de disfrutar, es lo que hace que constituye la esencia de cada persona desde que nacemos.


El cerebro en las etapas infantiles se desarrolla de manera exponencial adquiriendo rápidamente diversas funciones y capacidades etapa tras etapa. En este sentido, siempre se ha comparado la capacidad de aprendizaje de un niño con una esponja, siendo esta comparación muy acertada y representativa. Los niños de temprana edad son capaces de aprender una gran cantidad de información proveniente de diversos estímulos que les ofrece el contexto que le rodea y que acceden a su cerebro sediento de aprendizaje a través de diversos canales sensoriales como el sabor, el olfato, el oído, el tacto o la visión.



Cada día para un niño el mundo que le rodea le ofrece algo nuevo que aprender, alguna experiencia enriquecedora, algún estímulo novedoso que no conocía previamente y que resulta realmente útil, una nueva forma de jugar y divertirse, una nueva manera de explorar y conocer el mundo que le rodea, un juego que tiene gran potencial para aprender y para interactuar con los demás...


En definitiva, el cerebro infantil es un órgano en constante evolución que lleva a cada niño/a a disfrutar más del día a día. Es muy importante tener en cuenta que en las etapas tempranas de desarrollo se consolidan las redes neuronales que hacen posible el funcionamiento adecuado del cerebro, resultando por lo tanto una oportunidad única para que el cerebro tenga una base sólida desde la cual aprender y desarrollarse con las mejores condiciones posibles.


El cerebro se compone de neuronas intercontectadas entre sí, las cuales se valen de neurotransmisores para gestionar los procesos cognitivos, emocionales y comportamentales de tu hijo. Estas interacciones generan consecuencias en las emociones, el autoconcepto, el comportamiento y los procesos fisiológicos, destacando el entramado hormonal que tanto influye en el desarrollo del organismo y el cerebro humano.


Aunque existe un sinfín de neurotransmisores y hormonas que influyen a nivel cerebral, hoy nos centraremos en un neurotransmisor clave: La serotonina.


Serotonina:

La serotonina es un neurotransmisor que genera una gran influencia en nuestro cerebro, jugando un papel calve en nuestro estado de ánimo y en los procesos más básicos.


Sueño: La serotonina participa en la adecuada regulación de los procesos de sueño y vigilia, facilitando la consolidación y el mantenimiento del sueño, así como el sueño reparador, algo realmente necesario para que nuestros hijos puedan disfrutar del día a día y desarrollarse con éxito y plenitud.


Apetito: Al igual que el sueño, la alimentación es otro aspecto esencial en el desarrollo del sistema nervioso y del organismo del ser humano y más aún en el caso del cerebro infantil. Por este motivo, es muy importante asegurar unos niveles de serotonina adecuados para que el apetito haga posible la adquisición de vitaminas, minerales y macronutrientes que hacen posible la vida, el bienestar y el crecimiento. Cabe destacar que la serotonina no sólo se encuentra en el cerebro, sino que también participa en procesos de digestión, alojándose así en el tracto gastrointestinal.


Cognición: La serotonina modula procesos neuropsicológicos como la percepción, la memoria y la atención, funciones cognitivas necesarias para el aprendizaje y la adecuada interacción con el medio que nos rodea.


Procesos fisiológicos y del desarrollo: La serotonina está implicada en el funcionamiento vascular y la frecuencia del latido cardíaco, así como la secreción gástrica, el tono muscular, la tolerancia al dolor, así como en procesos importantes para el desarrollo infantil, como la síntesis de la hormona del crecimiento.


Emoción: Las emociones son un aspecto clave en la vida del ser humano, nos guían, nos informan, nos ayudan a aprender, a mejorar y sobre todo, a disfrutar. La serotonina está íntimamente implicada en las emociones, fomenta la sensación de bienestar, la alegría y disminuye la tendencia a la ira y las rabietas.


Como neuropsicólogo, he tenido la oportunidad de trabajar con pacientes que padecen trastornos depresivos y muestran síntomas como falta de energía, sensación de vacío, poca felicidad, ausencia de apetito, trastornos del sueño y problemas de memoria y concentración. Curiosamente, los pacientes que padecen depresión tienen bajos niveles de serotonina, lo que explica en gran parte la sintomatología asociada. La buena noticia es que los niveles de serotonina se pueden restaurar mediante el comportamiento, la cognición, las emociones y los hábitos cotidianos.


Cómo aumentar la serotonina en el cerebro de tu hijo/a:

Aunque pueda parecer muy complicado aumentar los niveles de un neurotransmisor alojado en nuestro querido aunque complejo cerebro, os puedo asegurar que es algo realmente simple, divertido, gratificante y además recíproco. Es decir, que si formamos parte del aumento de este neurotransmisor en un cerebro ajeno, nosotros también tenderemos a disfrutar del aumento del mismo en nuestro cerebro. ¿Cómo podemos conseguirlo?:


Cubre sus necesidades básicas: Las necesidades básicas como el descanso y la alimentación son una medida fundamental que debe asegurarse de forma diaria para que se restituyan unos adecuados niveles de serotonina. Si quieres saber cómo mejorar el sueño de tu hijo/a y cuánto necesita descansar en base a su edad, puedes consultar este otro post, en el que te revelo todo lo que necesitas saber sobre el sueño infantil.


En cuanto a la alimentación, es importante tener en cuenta que debemos darle al organismo de nuestro hijo lo que se merece, esto es, una nutrición saludable para su sistema nervioso y su organismo en general. En este post te explico cómo alimentar el cerebro de tu hijo de forma adecuada en base a su edad y en este otro post, cómo seguir una alimentación equilibrada y saludable. En cuanto a la alimentación, es muy importante tener en cuenta que la serotonina se sintetiza a partir de un aminoácido esencial llamado triptófano, el cual debemos incluir en nuestro organismo a partir de la dieta, ya que no podemos sintetizar este aminoácido por nuestros propios medios. ¿Dónde podemos encontrar triptófano?:


-Huevos (sobre todo la yema) y los lácteos.

-Frutas como el plátano, la piña, el aguacate, la ciruela o los dátiles.

-Verduras como el brócoli, las espinacas, la remolacha, la zanahoria y el apio.

-Cereales como el arroz y la avena,

-Semillas como el sésamo o las pipas de calabaza.

-Frutos secos como las almendras, las nueces o los pistachos, que a parte de favorecer un adecuado aporte de triptófano, ayudan a una adecuada salud cererbal, ya que aportan ácidos grasos omega 3.

-Legumbres como el garbanzo, las lentejas o la soja son una fuente esencial de triptófano y además de vitaminas del grupo B y magnesio, destacando la vitamina B6, la cual mejora el metabolismo del triptófano y consecuentemente, de la serotonina.


Una alimentación alta en triptófano asegurará que nuestro organismo tenga los ingredientes necesarios para sintetizar a nuestra tan preciada y útil serotonina.


¡Jugar!: Sí, así de fácil, jugar es una actividad que por el mero hecho de desarrollarla aumenta los niveles de serotonina, sobre todo si el juego es compartido con los demás, ya sea en familia o con amigos. Así que a parte de aprender, jugar es una oportunidad única para mejorar los niveles serotoninérgicos y aumentar la felicidad.


Deporte y actividad física: La práctica del deporte y la actividad física mejora significativamente los niveles de serotonina, simplemente pasear durante 20-30 minutos, jugar al fútbol en el parque o practicar una actividad recreativa que implique actividad física como jugar al pilla pilla es suficiente para disfrutar de los beneficios. De hecho, los pacientes que padecen depresión en estadíos leves se benefician mucho de la práctica de deporte, ya que mejora los niveles de serotonina y consecuentemente, el estado de ánimo, así como los procesos cognitivos y fisiológicos.


Sol, por favor: El sol tiene un potente efecto en nuestro organismo, diversas investigaciones han revelado que la exposición al sol mejora la síntesis de serotonina. Es recomendable que la exposición al sol sea controlada y no excesiva, evitando quemaduras. Para ello, se recomienda tener en cuenta la dosis eritematosa mínima, conocida como la mínima dosis de exposición a una determinada banda de luz que provoca eritema uniforme y con límites bien definidos en la piel. A nivel práctico, esta dosis mínima se correlaciona con la sensación previa al picor en la piel que genera la exposición al sol, justo antes de que la sensación de picor aparezca se recomienda cortar la exposición solar.


Masajes, abrazos y cariño: El órgano más grande del ser humano es la piel, procesa información táctil a lo largo de toda la superficie externa de nuestro cuerpo. Por este motivo implica una gran cantidad de redes sensoriales que generan un alto impacto a nivel cerebral, sobre todo, en las emociones. Los masajes, las caricias, los abrazos y el cariño expresado a través del tacto favorecerá a que el cerebro de tu hijo/a se lleve de información táctil agradable que aumente sus niveles de serotonina.


Evita el estrés: En el día a día es muy complicado no vivir algún momento de estrés, aunque realmente vivimos algunos momentos a lo largo del día en el que si nos paramos un segundo, podemos controlar el estrés, ya que no merece la pena estresarse por algunos eventos que realmente no son tan estresantes como parecen. Hay que tener en cuenta que "el estrés se contagia" por ello deberemos ser responsables y evitar manifestar y sufrir estrés de forma "gratuita". Te animo a parar de vez en cuando a lo largo de la mañana, respirar hondo 3-4 veces, centrarte en las sensaciones de tu cuerpo y de tu entorno, escuchar música, meditar y pensar en todo lo positivo que te rodea, como por ejemplo y sobre todo, tu familia. Si consigues disminuir el estrés, serás capaz de disfrutar de niveles de serotonina mayores, tanto en tu cerebro como en el de los demás


Recuerda momentos felices: Un ejercicio muy positivo para mejorar la memoria, el vínculo familiar, la felicidad y por supuesto, la serotonina, es recordar momentos felices. Para ello, algo fácil que puedes practicar es recordar 3-4 cosas positivas que hayan pasado en el día a día de tu hijo antes de dormir. De esta manera, su cerebro se irá a dormir teniendo presente las cosas positivas que han transcurrido en su día, lo que fomentará la evocación de un recuerdo que tiene asociada una emoción positiva, la cual sólo es posible producirse gracias a la serotonina, que aumentará su segregación para provocar la emoción que estamos provocando mediante el recuerdo.


Piensa en positivo: Parece intuitivo y fácil pero realmente no lo es. Nuestro sistema límbico se compone de un entramado neuronal que hace posible que acontezcan las emociones. Disponemos de 5 emociones básicas y sólo una de ellas es agradable: La alegría. Por este motivo nuestro cerebro tiende en muchas ocasiones "pensar en negativo" y aunque pueda resultar un esfuerzo, merece la pena interpretar de forma positiva lo que nos rodea y lo que vivimos. Las interpretaciones hacen de nuestro mundo la realidad en la que vivimos, puedes elegir desde ahora el mundo en el que vives tú y tu familia, simplemente con un pensamiento positivo, mejorando los niveles de serotonina. ¿A qué esperas?



Hasta aquí el post de hoy. Espero que puedas poner en práctica la mayoría de medidas para disfrutar de unos niveles de serotonina adecuados y mejorar así la vida y el desarrollo de lo más importante: Tu hijo/a.


En los siguientes posts hablaremos sobre otros neurotransmisores clave como la dopamina, el cortisol o la oxitoscina.


¡A disfrutar!



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